Lo último

6/recent/ticker-posts

Pacientes y desesperados II: El caso de la ivermectina en Perú

– “Mi primo tomó el medicamento y se curó. Entonces sí funciona”, dijo el usuario de Facebook.

En un tiempo que muchas vidas se encierran en sus casas porque peligran por culpa de un virus conocido como “Covid-19”, las redes sociales son la plataforma por donde uno se entera del sentir de la gente y sus formas de afrontar la crisis sanitaria.

Qué fácil es decir ‘no se automediquen’.

Es fácil cuando puedes no salir de tu casa.

Es fácil cuando después de terminada la cuarentena puedes trabajar de manera no presencial. Cuando no fuiste en un bus repleto de gente, con las ventanas cerradas, y no adquiriste el condenado virus. Cuando no sentiste los primeros síntomas de la enfermedad y tu prueba no salió positiva. Cuando no pensaste que te quedabas solo y sin ayuda después de que el doctor te mandara a encerrarte en tu habitación tomando agua y paracetamol, para una enfermedad que ha cobrado la vida de miles de personas. Es fácil juzgar la desesperación de otros.

Pero encontrar las debilidades del virus no es fácil. La investigación científica para encontrar un tratamiento eficaz para la Covid-19 requiere paciencia.

La ivermectina en Perú: Evidencia vs. Experiencia

¿Por qué la ivermectina surge como opción contra el nuevo coronavirus? En principio, por un estudio in-vitro -realizado por investigadores australianos- publicado en junio por la revista Antiviral Research.

En Perú también se decidió aprobar la hidroxicloroquina para tratamientos de Covid-19. Entonces, el país llevaba 15 días de ‘encierro’. Treinta de marzo. La cuarentena no estaba dando resultados, el lema “Quédate en tu casa” solo servía para la población más afortunada y los hospitales se empezaron a desbordar. Así, al primer mes de cuarentena nacional se pasó de solo 86 casos a más de 12 mil, es decir, la cifra se multiplicó casi ¡145 veces!

Desde luego, la aprobación de la hidroxicloroquina trajo polémica. Ya sabemos como terminaron sus investigaciones. La singularidad de nuestro país provino de la discusión de la aprobación de la ivermectina[1], un medicamento antiparasitario. La historia de la ivermectina está llena de perseverancia: salió de abajo -literalmente- para llenar a la gente de esperanzas y premios.

La ivermectina es un fármaco tan importante que valió dos Nobel de Medicina en el 2015: a William Campbell (izquierda) y Satoshi Omura (centro), piezas clave de su origen (Foto: Xinhua/Ye Pingfan)

El suelo. De ahí fue que el microbiólogo japonés Satoshi Omura -dedicado a recolectar miles de muestras- extrajo la singular bacteria de la cual derivaría la avermectina (Streptomyces avermictilis). La avermectina -probada por el estadounidense Willian Campbell- logró grandes resultados contra las lombrices parasitarias que afectan el ganado. Entonces solo se modificó químicamente para mejorar su actividad y seguridad. De allí surgió la ivermectina: unos de los fármacos veterinarios más vendidos del mundo. Pero hay más. Su uso se extendió a humanos en 1987, luego de ser probada su eficacia contra la oncocercosis: enfermedad parasitaria que padecen las personas -sobretodo- en África. La ivermectina tiene usos contra la sarna, los piojos y demás parásitos. Potencialmente tendría más beneficios. Es una esperanza futura. Por tanto, Premio Nobel 2015 para sus descubridores: Omura y Campbell.

Pero, ¿por qué la ivermectina surge como opción contra el nuevo coronavirus? En principio, por un estudio in-vitro -realizado por investigadores australianos- publicado en junio por la revista Antiviral Research. En resumen, este estudio aplicó ivermectina a un cultivo celular infectado de Covid-19 y redujo el virus “aproximadamente 5000 veces”. No hay pruebas en seres vivos. Tampoco -por el momento- existe más evidencia científica de que la ivermectina tenga eficacia en Covid-19.

“El estudio (in vitro) es bien marketero. El título[2] engaña al lector porque da a entender que la ivermectina está probado para coronavirus”, dice el doctor Adrian Hernández, un médico investigador peruano que labora actualmente en la Universidad de Connecticut, en Estados Unidos. “El estudio tiene una extensión corta, como si le faltaran detalles, es muy pequeño en tamaño”, precisa.

El doctor Hernández es uno de los médicos detractores del uso de ivermectina contra Covid-19 en Perú. En el mes de junio, él junto a otros 11 colegas escribieron una Carta Abierta al Minsa pidiendo descontinuar el tratamiento con ivermectina e hidroxicloroquina. Dicha carta también menciona que el estudio in vitro necesitó aplicar “aproximadamente 35 a 100 veces” la dosis normal de ivermectina.

Por todo esto, no es de extrañar que en toda la charla con Adrian Hernández se perciba su incredulidad.

“Tomar una decisión de salud pública como, por ejemplo, incluir ivermectina en una bolsita que se llama ‘Kit Covid-19’ que distribuye EsSalud me parece descabellado”, dice Hernandez esbozando una sonrisa propia de un humor absurdo. “Totalmente irracional”.

El Kit Médico para la Covid-19 que repartía EsSalud incluía la ivermectina, que fue considerada parte del tratamiento por el Ministerio de Salud. (Foto: Agencia Andina)

Hace falta explicar algo. La decisión de incluir ivermectina en el tratamiento contra Covid-19 recae en el Minsa, sin embargo, por resolución ministerial se creó un grupo conformado por 25 expertos médicos que influyen en el Ministerio. Uno de los más reconocidos es el doctor Ciro Maguiña, un médico que tiene una amplia trayectoria: fue exdecano del Colegio Médico del Perú. Actualmente es vicedecano de dicha institución: siempre requerido por los medios de comunicación.

“La gente que opina no conoce. Como mucha gente de Estados Unidos que no ven ese tipo de patologías”, dice Maguiña ‘atropellando’ las palabras al referirse a sus detractores. Se le escucha fastidiado y enfático: no le gusta que le den la contra. También tiene un tiempo limitado: es profesor de la Universidad Cayetano Heredia.

La justificación del uso de la ivermectina, para Maguiña, se basa en su eficacia con parásitos y problemas de la piel, también en el mencionado estudio in vitro realizado en células y, finalmente, en los pocos efectos adversos del fármaco: “Es una droga de las más seguras inclusive gestando”, indica.

“La ivermectina lo estamos usando en Perú en miles de pacientes, varios médicos docentes, como yo, como muchos médicos, con eficacia; pero -remarca- en el primer nivel, en la primera semana, donde el paciente tiene molestias. No lo usamos para prevención”, asegura Maguiña.

Así, la medicina peruana parece dividirse en dos bandos: los pro-ivermectina y los anti-ivermectina. En realidad, los médicos que están en desacuerdo con las decisiones del grupo del Minsa poco pueden hacer: no tienen el poder. Y solo miran como los ‘expertos’ se toman atribuciones que no deberían: “La experiencia clínica (del grupo) por supuesto que es importante, pero no para decidir dar un tratamiento”, dice Adrián Hernández. La discusión sigue, la decisión ya está tomada.

****

Mientras médicos discuten contra médicos, una cantidad de gente se esperanza en la aparente seguridad del medicamento antiparasitario. Como dice el Dr. Maguiña, la ivermectina es de las medicinas más seguras -no como la hidroxicloroquina- por supuesto, en dosis controladas. Y de ahí deviene otro problema: la automedicación.

A mediados de junio, a modo de prevención -como si fuera una vacuna- el alcalde de la provincia de Loreto y un grupo evangélico realizaron una campaña de aplicación de ivermectina -¡veterinaria!- a casi 5 mil personas de la región. La ivermectina veterinaria se usa porque es barata. Su aplicación puede resultar cara: se dice que algunos sintieron aceleración de latidos del corazón, o sea, efectos adversos. También lo advirtió el Minsa. La desesperación lleva a la irracionalidad. Si la ivermectina hubiera funcionado, probablemente Loreto no sería una de las regiones más afectadas por Covid-19 en el Perú.

Pero la desesperación impide ver el panorama completo.

En Loreto, los grupos evangélicos reclutaron voluntarios para realizar una campaña de aplicación de la ivermectina (Foto: Facebook de la Federación de Comunidades Nativas del Marañón y Chambira)

Algunos son enfáticos y dicen: “Tengo familiares y amigos que se recuperaron con la ivermectina”. Otros, más reflexivos, preguntan: “¿Por qué el afán de desprestigiar esos medicamentos si mucha gente da testimonio de haber mejorado con ellos?” Finalmente los que necesitan ver para creer: “Aunque la OMS diga lo contrario he visto a algunos de mis familiares salvarse de una complicación gracias a la ivermectina”. Son los comentarios de la usuarios de Facebook en respuesta a una publicación de El Comercio que no da crédito a la ivermectina.

¿Cómo pueden decir los científicos que no funciona?

“Yo no puedo afirmar que algo fue bien porque a mí me fue bien”, afirma el doctor Percy Mayta-Tristán, médico investigador, que actualmente se desempeña como director de Gestión de Proyectos y Promoción de la Investigación en la Universidad Científica del Sur. “¡No! Tendría que saber si hay un grupo de personas a las cuales les administro (el medicamento) y un grupo de personas a las cuales no les administro, y poder seguirles”.

El método científico, por largo que sea, se enfoca en un principio de costo-beneficio. Si está probado que el beneficio es más grande que el costo se aplica. Si no está probado nada, lo que se debería hacer son ensayos clínicos aleatorizados, como lo explica el doctor Percy Mayta: es necesaria la comparación de casos. Obtener conocimiento requiere tiempo. No vaya a ser que el costo sea más grande que el beneficio.

Aun así, Percy Mayta entiende la desesperación de la gente:

“Si me dicen que soy positivo y luego me dicen ‘no tomes nada porque no hay ninguna evidencia’. Yo diría: ‘me están bromeando’. Obvio que me preocupo”.

Hablando de preocupaciones, tenemos el caso de las redes sociales. En internet hay multitud de usuarios recomendándose día a día toda clase de ‘recetas’ para ‘sanarse’ del nuevo coronavirus. Y es increíble la cantidad de comentarios que existen a favor de la ivermectina a comparación de los que se ciñen a la evidencia científica.

“Las personas dicen ‘debo de tomar algo’”, explica Percy Mayta. “Ya se vuelve, más que una discusión basada en evidencia: en las percepciones, creencias y fe de las personas hacia un medicamento porque le fue bien”. No hay más que agregar: a esto se resume el debate en redes sobre el tratamiento.

La fe. Única forma de justificar la decisión del Estado Peruano sobre la ivermectina. El medicamento antiparasitario -administrado de modo controlado- no es de alto riesgo: podría funcionar contra el virus. Entonces, habrá que tener fe. Así invierte el Estado en una política de salud pública.

“O gasto millones en lo que no sé si funciona o gasto dinero en lo que yo sé que funciona”. dice Mayta. El doctor no tiene mucha fe. Y aunque para Ciro Maguiña, la ivermectina es de las medicinas “más baratas que existen”, suministrarla a nivel nacional implica un gran costo. Gasto es gasto. ¿Por qué invertir en algo no comprobado? ¿Por qué no invertir más en balones de oxígeno? ¿No existe alguna mejor estrategia? Las decisiones sobre el uso de la ivermectina, en Perú, recaen solo en la experiencia de un grupo de médicos.

****

El 12 de octubre el Ministerio de Salud de Perú retiró la hidroxicloroquina, la azitromicina y la ivermectina del tratamiento hospitalario para el nuevo coronavirus[3].

Vacuna: La última bala

Actualmente existen varios estudios sobre la vacuna de la Covid-19 que se encuentran en la última fase antes de su aplicación. (Foto: Reuters)

“Una de mis hijas se aplicó esta vacuna”.

Eso fue lo que dijo el presidente ruso Vladimir Putin en la reunión con su gabinete de ministros el día 11 de agosto. Mes ocho del virus. Fue la presentación al mundo de la vacuna rusa denominada Sputnik V, en honor al primer satélite artificial de la historia. Pero sorprendió más el mandatario haciendo la mención familiar: Putin no es de esos. ¿Qué quiere demostrar? Desconfiaba parte de la comunidad científica. ¿No sería esta una medida política en vez de una medida de salud? Todo indica que Rusia tenía afán de figurar, una forma de decir: fuimos los primeros.

¿Cómo saber si una vacuna es segura?

En realidad, para lograr una vacuna hay que pasar varias fases[4]. Primero está la fase preclínica, en donde se hacen pruebas en tejidos, células y animales. Luego, las fases clínicas. Fase I: se evalúa a un número reducido de personas (en general, menos de 100). La fase II ya experimenta con las vacunas más seguras en un mayor número de personas (entre 200 y 500). Y, finalmente, la fase III -la última antes de aprobar la vacuna- tiene una muestra de personas que varía entre cientos y miles, evaluadas en ensayos clínicos aleatorizados. También puede haber una fase IV: el seguimiento de las personas vacunadas.

En el caso de Sputnik V, la vacuna rusa, al momento de su registro solo había superado la fase II[5]. Apresurado el anuncio ruso. Sobre todo, cuando actualmente existen ensayos de fase III en otras candidatas.

Así es, diversos laboratorios, empresas e instituciones ya están experimentando la última fase de pruebas. Y es un evento mundial. Muchos países se ofrecen como voluntarios-colaboradores. Las personas igual. Existe una gran expectativa por la aprobación de la vacuna. ‘Todos’ quieren que la vida vuelva a ser como antes: regresar a la ‘vieja normalidad’. Pero, ¿quizás esto no funcione?. Quizás no se pase la fase III o -de pasarla- la vacuna produzca un efecto adverso con el tiempo. Las probabilidades están. La OMS repite que no existe una “pócima mágica”. La ciencia no quiere crear falsas expectativas. Igual, es sabido que para suministrar una vacuna a gran parte de la población se necesita tiempo y dinero. ¿Cuándo será este el fin de esta época? Lo descubriremos entre la paciencia y la desesperación.

Por Diego Alzamora


[1] El uso de la ivermectina en tratamiento contra Covid-19 se aprobó el 8 de mayo de 2020.

[2] El título del estudio in vitro es “The FDA-approved drug ivermectin inhibits the replication of SARS-CoV-2 in vitro”. En español: “El fármaco ivermectina aprobado por la FDA inhibe la replicación del SARS-CoV-2 (nuevo coronavirus) in vitro”.

[3] Resolución Ministerial Nº 839-2020/Minsa: https://busquedas.elperuano.pe/normaslegales/aprueban-el-documento-tecnico-manejo-de-personas-afectadas-resolucion-ministerial-no-839-2020minsa-1892690-1/

[4] Más información: https://www.paho.org/es/file/64674/download?token=C8L5YgNT

[5] Los resultados fueron publicados en The Lancethttp://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)31866-3/fulltext


Foto Principal: Gobierno Regional de La Libertad

Publicada originalmente en Pantera Pódcast el 06/11/2020

Publicar un comentario

0 Comentarios